Efecto resaca de las benzodiacepinas.

 

Efecto resaca de las benzodiacepinas

Las benzodiacepinas (BZD) constituyen un grupo de medicamentos de gran interés ya que se utilizan para el control de varias patologías del sistema nervioso central tales como ansiedad e insomnio debido a sus efectos ansiolítico e hipnótico-sedante; como también por sus efectos anticovulsivante y relajante muscular de acción central. Su nombre se establece a partir de la estructura química de estos compuestos que consta de anillos de benceno entrelazados entre si.


En nuestro país el uso inadecuado de estos fármacos se detectó desde la década 1980-89 y en un estudio realizado en Chile el año 1988 se concluyó que un 60% de las benzodiacepinas se consumían sin prescripción médica. Estos datos junto a otras investigaciones de la época llevaron a establecer políticas para el control del expendio de benzodiacepinas; así el Ministerio de Salud promulgó un Decreto Supremo (N° 15.069, año 1993) el cual se hizo efectivo dos años más tarde, mediante el cual a partir de esa fecha, la dispensación de todas las benzodiacepinas disponibles en las farmacias se debe realizar mediante receta médica retenida.


En Chile, un estudio poblacional reciente efectuado en Santiago encontró una prevalencia anual en el uso de psicofármacos de 31,4%, siendo mayor en mujeres que en hombres (38,9% vs 22,8%). Un 42,9% de la población había consumido alguna vez en su vida BZD y un 4,1% podía considerarse como dependiente a las BZD, un porcentaje tres veces más alto que el promedio mundial. Además, se encontró que un 28,9% de los psico-fármacos consumidos eran automedicados. El mal uso o automedicación, abuso y dependencia de ellas, puede ocasionar serios riesgos para la salud de las personas y en su vida diaria.


El uso inapropiado de las benzodiazepinas se relaciona a cuadros de abuso y dependencia tal como están descritos para otras sustancias adictivas. Existe el riesgo de que con una indicación inadecuada, los consumidores de estas sustancias aumenten las dosis sin comunicarlo al médico, entre otras razones por la tolerancia (aumento de la dosis para alcanzar igual efecto) que éstas generan. Estos cambios en las dosis puede producir una acumulación de estas sustancias en el organismo lo que se relaciona con un mayor efecto resaca o “hang-over”, es decir, el paciente que tomó el fármaco la noche anterior sufre un efecto sedativo residual durante la mañana. Otros principales riesgos son las perturbaciones de memoria, limitación de la capacidad de reacción y percepción.

¿Le parecen familiares estos efectos?

Si, son muy similares a los producidos por el alcohol. Entonces, si manejar bajo el efecto del alcohol es controlado; ¿manejar después de haber consumido benzodiacepinas no debería ser controlado también? O ¿Su consumo debería estar aún más supervisado por el personal de salud?

Para este tipo de sustancias es importante tomar las siguientes medidas de precaución por parte del área médica: determinar el riesgo-beneficio que una persona consuma estos medicamentos, llevar control de las dosis para evitar automedicación o sobredocificación. Por otro lado la población debe tomar conciencia de los daños que se pueden producir al consumir este tipo de sustancias y sus efectos adversos.

En muchos países de Europa se realizan de forma rutinaria análisis in situ, en controles de tránsito, servicios de urgencia o previo al ingreso del trabajo, para controlar si una persona se encuentra bajo los efectos de BZD ya que esto puede provocar daño o consecuencias graves.

Por lo tanto sería una buena medida que este tipo de sustancias sean controladas en su consumo. La disminución en la tasa de accidentes de tránsito es considerable y los costos de implementar los controles de drogas y medicamentos junto al control de alcohol pueden ser asumidos por lo mismos infractores y en ningún caso son mayores a los costos que se deben asumir ante un accidente de tránsito o accidente laboral con consecuencias graves.

Actualmente Corthorn Quality a través de su área de Toxicología cuenta con la tecnología necesaria para llevar a cavo este tipo de análisis y determinar si una persona está bajo la influencia de este tipo de sustancias y así evitar que las consecuencias que producen su consumo se transformen en un tema de salud pública.

 

M. Natalia Gutierrez Vargas
Químico Farmacéutico.
Supervisor Área de Toxicología.
Corthorn Quality S.A.

 
 
 

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